Metamorfosis de una princesa

Llevo toda la semana buscando un hueco para escribir e intentar expresar lo dulce que fue el sábado pasado. Después de tantos días de tinieblas por fin me levanté sintiéndome contenta., FELIZ. Me dije... - Éste va a ser un día perfecto.- y, como todo en ésta vida, querer es poder.
Salió el Sol y me fui a pasear al campo para oxigenar los pulmones y liberarme de la contaminación que se hallaba en mi frágil corazón. Pensé... - ¡Qúe suerte la mía por ser un ente tan sensible! Todo lo vivo más intensamente .- Había preparado una pequeña sorpresa que llegó a su destino y logré arrancar una sonrisa a una persona (Objetivo: hacer que esa persona se sienta importante y feliz por un instante). No siempre es fácil arrancar sonrisas ¿eh? Son tiempos difíciles para todos.

Estuvimos paseando por un pequeño desierto donde sólo se intuían las voces quejicosas de algunas aves y los aleteos de las carpas en el agua, pude respirar hondo al fin. He tomado una decisión difícil de llevar a cabo para mi. Llevo dos meses de angustia, sufriendo las desavenencias de mi trabajo. No podía seguir con el insomio. Mis ojos brillaban por las lágrimas y no por mi luz. Y como a nadie de mi entorno laboral le importa, pues he decidido pensar en mi y en lo que necesito para ser feliz. Por primera vez, voy a intentar no ser la mejor y así podré relajarme. Tal vez, resulte ser menos profesional por no dar el 100% como hasta ahora.  Ésto va en contra de mis principios pero, como dijo Groucho Max, "Si no te gustan mis principios, tengo otros". Y eso es lo que he hecho, he buscado otros principios que me proporcionen mi felicidad y la de los que me rodean. La efectos de la metamorfosis empiezan a manifestarse.

Palabras de ... una princesa.

Y ahora ¿qué?

Ya se ha pasado el puente y gracias a él, se han aliviado mis dolores de garganta. Van conmigo y con mi profesión.
Nos espera un futuro desalentador (yo como siempre tan optimista): el cambio climático, generaciones ni ni, estrés, individualismo, descenso de natalidad... Me resulta extraño cómo estamos auto-destruyéndonos cuando vivimos en una era repleta de avances y nuevas tecnologías ¿Qué es lo que falla?
Me encanta leer la letra de mis padres o abuelos con esa caligrafía tan elaborada que, de no ser por las faltas de ortografía, sería un verdadero arte.
Mi padre está escribiendo un libro. Siempre ha dicho que quería escribir sus memorias pero no le creí capaz de hacerlo. No obstante, más que sus memorias, está escribiendo un tipo de novela fictícea que es más un reflejo de su propia vida de lo que él se cree. Y ahora que está pre-jubilado, ha decidido que es el mejor momento para hacerlo. ¿No es algo increíble? Yo no tendría tanta imaginación. Es una época difícil para las personas. Supongo que cuando uno se jubila, lo primero que se te pasa por la cabeza es Y ahora ¿qué?
Por lo que se ve, nunca es tarde para dar un giro de 180 grados a tu vida.
Poquito a poco va desmenuzando la historia de Ramón y a mi me ha tocado la ardua tarea de corregir las faltas de ortografía y expresión.  ¡EXPRESIÓNNNNNN! Cuántas veces me habrá regañado la profe de literatura de 3º de B.U.P. por lo mal que me expresaba escribiendo. De todas formas, es un honor para mi. A ver cómo acaba la historia.
Palabras de... una princesa.

Al menos 10000 horas...

Estoy leyendo un libro (en los pocos momentos que me quedan) que me resulta bastante interesante. Trata el por qué unas personas alcanzan éxito en la vida y otras no. Indaga un poco en la vida de personas mundialmente conocidas como los Beatles o Bill Gates.
Uno de los capítulos me ha llamado especialmente la atención: "La regla de las 10.000 horas". Todas estas personas que han llenado sus bolsillos de fama y dinero lo han hecho no sólo por poseer un talento innato, que por supuesto lo tienen, o por tener un poco de suerte, que también es un ingrediente indispensable, sino también por otra razón fundamental: han dedicado al menos 10000 horas a pulir su propio don hasta llegar a convertirse en un maestro experto en dicho menester. Por ejemplo, los Beatles no hubiesen llegado a ser los Beatles si en sus comienzos no hubiesen estado tocando 8 horas los siete días de la semana durante largos años en Hamburgo.
 "- Cuando llegaron allí, eran unos inútiles sobre el escenario; pero volvieron siendo muy buenos." - añadió un tal Norman.
Así que, ya sabéis, si poseéis un don tenéis que dedicar unas 10ooo horas a pulirlo y esperar el golpe de suerte que te convierta en un líder mundial con los bolsillos rebosantes de dinero.
Palabras de... una princesa.

Dedicatoria

Para todos aquellos que, bajo un manto de estrellas, han llorado en silencio. Sí, para quienes han sentido la necesidad de gastar su garganta al decir ¡Basta! mientras dan un fuerte golpe a la pared. En horas de insomnio, deseas que las voces se alejen, que las imágenes se evaporen y, sentir que estás hueco por dentro para dejar de maldecir y desear estar muerto (metafóricamente hablando).

EN HORAS DE INSOMNIO

Me voy de aquí, no quiero más oírme;
de mi voz toda voz suéname a eco,
ya falta así de confesor, si peco
se me escapa el poder arrepentirme
.

No hallo fuera de mí en que me afirme
nada de humano y me resulto hueco;
si esta cárcel por otra al fin no trueco
en mi vacío acabaré de hundirme.

Oh triste soledad, la del engaño
de creerse en humana compañía
moviéndose entre espejos, ermitaño.
He ido muriendo hasta llegar al día
en que espejo de espejos, 
soy me extraño de mí mismo y
 descubro que no vivía.



Palabras de... Miguel de Unamuno.


It makes me feel blue

Ayer viajé al otro extremo del mundo. Hoy he viajado a través de tus ojos para recorrer el camino que dibuja tu espalda, pero mañana...Mañana perderé el Norte para buscar el sentido del porqué de mis días.
Quiero sentir el sol besando mi cara en las tardes de invierno. Necesito escribir tu nombre sobre la tierra mojada y que me susurres al oído que todo está bien, que todo va a ir bien.
Voy a tener que cantar para romper la monotonía. Estoy cansada. Buscaré la forma de sorprenderme a mi misma.

Palabras de... una princesa (apática).

La ignorancia mata

Otra noche más en la que me despierto sobresaltada. Las 4 a.m. y un montón de imágenes me retumban en la memoria. El trabajo me consume. Me cuesta desconectar. No sé despreocuparme, ignorar la indiferencia de los niños. Todo les da igual. La gran mayoría no tienen interés por aprender. Me cuesta asumir que hemos creado una sociedad así, vulnerable, fácilmente maleable.
Los padres se vuelven agresivos cuando exiges a sus hijos, cuando intentas sacar lo mejor de ellos. Se ofenden porque les estás creando un problema. No tienen tiempo para atender a sus hijos.
Nos bajan el sueldo y muchos se ríen. Me siento confusa.
No me sale no enfadarme si no trabajan ni exigirles menos de lo que viene en los libros. Menos es nada.
Ellos son nuestro futuro. Pero o cambia un poco la historia o me temo que voy a perder un poquito la ilusión por mi trabajo.

Palabras de... una princesa (inconformista).

lo que sucedión en el parque de atrás

Hoy es domingo y hace un día maravilloso. Ha salido el sol después de diez horas de nocturnidad. Me he despertado mientras me hacían cosquillitas en la espalda así que, el día va sobre ruedas.
Ayer mi hermano me contó que se encontró por casualidad con una amiga de la infancia. Compartimos muchas cosas pero de lo que más me acuerdo es de la cantidad de juegos que nos inventábamos los cuatro: ella y su hermana Olivia y, mi hermano y yo.

Jugábamos a "luz de luna". Tratábamos de imitar a los personajes de esa serie emitida en la década de los 80 haciendo no sé qué (creo que actuaba Bruce Willis). También creíamos ser presentadores del telediario :) e inventábamos pruebas como en el 123.

Eva, la hermana mayor, me enseñó a montar en bici (sin ruedas traseras, por supuesto) en el legendario "parque de atrás". "El parque de atrás" es o era un parque situado detrás de mi casa donde daba la terraza. Podía salir a jugar sin la presencia de mi madre (algo impensable hoy en día) hasta que ella abría una de las ventanas para pegarme un bocinazo. Éste no era más que la llamada para tomar la merienda.
En fin, me encantaba que jugáramos al escondite en las noches de verano con el resto de los vecinos del bloque (menos el día que me rompí un hueso del pie y mi primo se hizo la brecha en la cabeza); las guerras con los globos de agua; el conejito de la suerte, ete, ete, ete; love (que es como el tulipán pero te salvaban con un beso EN LA CARA); hacíamos el superman tirándonos del enorme tobogán; aquel rincón secreto entre dos setos que tapábamos con hilos (absurdo, lo sé); mi amiga Elena "zapatones" a la que dejé de hablar porque me dió plantón un día; el rincón más bonito del "parque de atrás": un banco situado bajo un enorme sauce llorón, el árbol que más me gusta; mi amiga Caro de Argentina que me estuvo buscando durante años hasta que abrí una cuenta en facebook y nos volvimos a encontrar...