Dejé de escribir en mi pequeño rincón porque había una persona deambulando por aquí de la cual, no quería que supera nada de mi vida. Cualquier excusa era buena para ponerse en contacto conmigo y llegué a sentirme vigilada, agobiada ... hasta el punto de avisarle de que le denunciaría si me lo encontraba o volvía a ponerse en contacto conmigo, incluso habiéndole bloqueado por RRSS. Una pena.
Así que, después de varios años, tuve que recurrir al papel en su lugar. Recomiendo enormemente esta práctica. Conectas mente y corazón, permitiendo fluir emocionalmente con libertad.
Cinco años de metamorfosis pura.
Miro atrás y me doy cuenta de lo increiblemente fuerte que soy. Sigo llorando, pensando y hablando con mi madre cien mil veces al día. Ella es mi fé y mi religión. Rezo para que nos proteja y nos guíe.
A pesar de enfrentrarme a un duelo en soledad y privada de libertad, una lesión con dolor constante durante más de un año... empecé a entrenar para salir adelante. A los ocho meses conocí a M. Un chico guapo, majete, buen puesto de trabajo, familia pudiente, risueño... del que me enamoré profundamente. Para todos era mi salvación sin pensar que la salvación era yo misma y que no necesitaba que nadie me salvara. Pero desde luego, era un alivio para todos.
Seis meses y medio después de haberle dejado, creo que puedo hablar sobre esto con mayor objetividad y no tanto desde el enfado aunque aún lo estoy pero más conmigo misma por haber soportado tantísima carga. Le conocí en el peor momento de toda mi vida. Y desde luego que él era lo que menos necesitaba en ese momento. Ignoré todas las líneas rojas, todas. Que además demostró desde la primera cita. Pero no quise verlo. Necesitaba ese analgésico. Es tan majo! Tan simpático; se relacionaba tan bien con todo mi mundo sin conocerles de nada! Todo el mundo le adora.
Pero yo empecé a sentir una carga inmesa sobre mis hombros. Llevaba ocho meses de duelo y tenía que hacer un esfuerzo sobre humano por estar bien; ir todos los fines de semana a Madrid; salir, conocer, ir a cenar, a ésto a lo otro; mostrar una cara amable a todo su entorno cuando yo solo quería llorar. Me dejó claro que él quería un 50 %. Más tarde entendí que se refería solo a lo económico. El tiempo, la dedicación, el esfuerzo... todo eso no contaba. Y ese egoísmo se plasmó en todos los ámbitos de la pareja. Empecé a tener mucha ansiedad. Y con ella las prisas de los demás a que dejara atrás el pasado, a que superara la pérdida de mi madre. ¡Tienes que estar bien! Tienes que avanzar. La relación no va bien porque tú estás estancada en el dolor. Todo reacaía sobre mí. Fundamentalmente eran comentarios de personas que además, no habían sufrido una pérdida.
Intenté dejarlo varias veces pero me convencía. Cada vez su egoísmo era más patente. Yo intentaba comunicarme con él. Sin embargo, eso le agotaba. En fin, lo intenté todo y eso me desgastó demasiado. Pero saqué fuerzas para salir de ahí. Porque él no iba a tomar la decisión. Nunca asumió su parte de responsabilidad afectiva. Le di todo aún estando herida y me quedé vacía.
Nunca quise tirar la toalla. Soy como el ave Fénix. Siempre me levanto más fuerte de cada golpe.
Me encanta aportar. Dejar una bonita huella en las personas. Eso sí, he de poner límites y ser más selectiva porque existen vampiros por ahí que chupan todo lo que pueden y más :D
Permanced atentos a las señales.
Palabras de ... una princesa* (en metamofosis)

