Canciones que te hacen recordar... que estás vivo.

Canciones que evocan recuerdos,
Canciones con las que sueñas, sientes y vuelas.
Canciones que te hacen recordar olores
Canciones con las que añoras personas.

De pronto vuelvo a casa,
Escucho un tema, bailo y tarareo.
Siguiente pista... Ainss!
Me acuerdo de ti. De tu ausencia.
De que estás pero no estás.
De que te echo de menos.

Esta canción me lleva a una foto;
Y la foto a la palpitación.
La palpitación me arranca una sonrisa
Y la sonrisa me roba una lágrima de emoción.


¿Hay que luchar porque llegue ese momento en la vida de calma, bienestar o en realidad las cosas llegan solas cuando menos te lo esperas?

Palabras de... una princesa*

Entonces... ¿para qué?

"Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas,
de pronto, cambiaron todas las preguntas"

Palabras de ... Mario Benedetti.

Con nocturnidad y alevosía

Pocas veces he hablado de una de mis pasiones. Sí, ¡una de muchas!
Cuanto más aprendes más te das cuenta de lo poco que sabes. Hay personas que están a años luz de ti en muchos temas y sin embargo, comparten todo lo que saben desinteresadamente. Bueno, se conforman con las rosquillas y empanada de mi señora madre jeje

Mis chicos del grupo "Con nocturnidad y alevosía" ponen a prueba su paciencia(a veces)invitándome a participar en las salidas de fotografía nocturna y hacer un poco de "light painting".

No voy siempre que quiero. A veces la pereza, el frío, un poco de miedo (porque hay lugares que tela marinera) pero sobre todo el volverme sola desde tan lejos, hace que descarte la mayoría de las quedadas.

Cuando pongo esta pega, la gente me anima. 
-"Venga, que nada te pare; pues te vas tu sola ¿qué más da?"
- " ¡Claro! ¡Como tú no tienes que volverte sola por la carretera a las 4 a.m. a casi dos horas de tu casa! 

Ese empeño que tienen todos en que me convierta en una superwoman me encanta. 

Pero bueno,de vez en cuando me dejo caer y, ellos por mí también tratan de acercarse a mi zona.

Algún día encontraré con quien compartir esta afición y la distancia no será un problema.

He aquí el resultado. ;D

Es como... HACER MAGIA.


Palabras de... una princesa.

Siempre Pepe

Éste es uno de esos libro que desearías que te regalasen por ser algo muy muy especial y, que al final, acabas por comprártelo tú misma porque nadie lo hace.

Aquí os dejo un pedacito para que os pique el gusanillo como a mí.

Silencio, principio y final, océano eterno que rasgamos un día con el llanto. Acompañados del grito, espantados del mutismo, entramos en la vida con el escudo del estruendo en la garganta. Y somos, desde entonces, una porción de tiempo y ruido en medio del silencio, un islote de alboroto en medio del océano. Tan solo brevedad. Y a lo largo de ese tiempo nos llegan esquirlas de aquel silencio perdido, pequeñas porciones de eternidad, destellos de la nada a la que un día pertenecimos y que recuerdan también que otra eternidad silente nos aguarda. Quizá por eso esté el silencio tan lleno de misterio, quizá por eso lo anhelemos cuando la vida nos aturde, quizá por eso queramos nadar en él cuando buscamos entendernos. A veces nuestro interior está cerrado a su pureza y tememos su presencia dentro y fuera de nosotros. Y entonces para ahuyentarlo recurrimos al bullicio, también dentro y fuera de nosotros. El silencio siempre habla con la elocuencia ambigua del oráculo, en él habitan los enigmas más antiguos, es la corriente que arrastra los secretos, el pozo del que brotan las palabras, los conceptos. Hay quien huye del silencio y hay quien lo persigue y no lo encuentra. Hay quien tiene oídos para él y hay quien sólo los tiene para el ruido.

Palabras de ... Pepe Viyuela ("El Silenciario").

Visión optimista de lo imposible


Es curioso que tengamos tanto miedo a la soledad y sin embargo, es en esos momentos donde realmente te enamoras de ti misma al verte reflejada en un poema como éste que has encontrado por casualidad bicheando por internet. Leer estas palabras y sentirte especial es un regalo.

"Es tan bonita,
que no le silban por la calle,
la tararean.

Deberías verla,
la poesía no alcanza su belleza.
Da igual lo que escriba, no la abarca,
no rozo ni siquiera su silueta.

Es como pretender hablar del sol,
poniendo como ejemplo una bombilla.
Como en un triste charco de domingo,
querer reproducir toda la lluvia.

Deberías verla,
caminar como si en su reloj
siempre fueran menos cinco
y cada paso adelante conllevara un atajo.
Como si el equilibrio estuviera enamorado
de la suela de sus zapatos
y dejara a los bordillos tras su ausencia
borrachos de nostalgia y abandono.

(He sido su bordillo muchas veces
por eso se muy bien de lo que hablo)

Sus manos son pequeñas sin embargo,
le cabe en una palma mi existencia,
sus dedos son diez naúfragos heridos,
la isla es una curva de mi espalda.

Su pelo es casi negro
(y digo casi)
nunca una oscuridad ha brillado tanto,
su boca es casi dulce
(y digo casi)
nunca un adiós me supo tan amargo.

Deberías verla,
sonreír como quien deja de propina un billete grande,
conseguir con la amplitud de su presencia
que también la próxima estrella que muera
lleve su nombre,
sonrojar con tres palabras de ternura
al macarra que me habita aquí en el pecho.

Verla,
floreciendo como una rosa en la terraza,
bailando casi desnuda canciones de la radio,
buscando enfadada las llaves en el bolso,
mi vida en su bolsillo,
la luna en los tacones.
Quejándose frente al espejo de la mentira de los kilos,
lamiendo la cuchara del helado
hasta pervertir su reflejo y mi memoria.
Reírse,
volver a reírse,
equivocarse de día,
de mes,
de año.
De vida.
Llegar tarde,
que perdón y orgasmo sean sinónimos
y mi nombre un adjetivo.

Deberías verla, en serio,
llorar por la muerte de un oso en el ártico,
salvar a una araña del peso de mi pie,
robarme la almohada cuando ya me he dormido,
volver a la infancia en un solo relámpago
y que un abrazo le baste
para espantar a los monstruos.

Deberías verla,
aunque eso conlleve que después
ya no puedas olvidarla."

Palabras de... Ernesto Pérez Vallejo (que no le conozco pero olé y olé)

Cantando mantras y otros menesteres

Con tal de avanzar por el buen camino, me animé a ir a un taller de meditación que impartía mi profesora de yoga.

Fue una experiencia muy enriquecedora. Aprendes mucho de las personas, sus vivencias, miedos, metas... 

Todos tenemos un fin común: conseguir que nuestra mente sea libre. Apartar todos esos velos que nublan nuestra capacidad de decisión; combatir la negatividad que alimenta nuestros miedos internos...

Entre los ejercicios que hicimos, hubo uno que me llamó especialmente la atención. Cantamos un mantra:

"OM KUMARA KUSHALO DAYAYEI NAMAHA"

que viene a decir algo así como "saludos a la divina madre que bendice a los niños".

Hombre, dicho así, parece que suena un poco raro. Pero cuando lo cantas siguiendo la música, se crea un ambiente un tanto mágico e inusual. La profe te pide que te concentres, que cierres los ojos. Y después, la sigues en el cántico. Mi primera reacción fue abrir un ojo para comprobar que, efectivamente, la gente se hallaba inmersa en tal acción. Como ves que sí, te relajas y te pones a ello. 

Si tenéis la oportunidad, os invito a que probéis.

Para terminar este post, os dejo una frase de mi profe de yoga que sintetiza muy bien qué es ésto de la meditación. Espero que os guste y que lo pongáis en práctica. 

"La práctica de la meditación me ayudará a despejar esos grises nubarrones de mi mente que me impiden apreciar el sereno azul de mi cielo interno". 


M.B.
Namasté


Palabras de ... una princesa*






El ruido del Silencio

Hoy, meditando en clase de yoga, me he dado cuenta de una cosa o más bien, de varias.

Últimamente cuando llego a casa, me supera escuchar el ruido del silencio. Pongo la tele para escucharla de fondo; conecto el ipad para escuchar música. Cualquier cosa que emita ruido con tal de no percibir que estoy sola.

Pues bien, el último día de cada mes hacemos meditación en clase. La profe nos ha propuesto un ejercicio de meditación libre: cada uno podía concentrarse en lo que quisiera. Y yo elegí meditar pensando en una vela. Al regresar todos de nuestra ausencia, cada uno hemos hablado de aquello en lo que hemos dirigido nuestras mentes: la plaza del pueblo treinta años atrás; el pueblo donde crecí; la  propia respiración; la sensación de tener el gato encima del vientre; el mar... 

Al final, todos conectamos con las cosas más sencillas de la vida. Y, generalmente, ansiamos estar con nosotros mismos. En mi caso, cuando medito busco silencio. Yo misma y la vela. Yo misma y el campo de trigo. Yo misma y la naturaleza. Ese silencio que me supera cuando estoy sola es el que busco cuando me enfrento a estar conmigo misma. ¡Qué grata sorpresa!

Aquí os dejo una cita de mi profesora:

"La práctica de la meditación me ayudará a despejar esos grises nubarrones de mi mente que me impiden apreciar el sereno azul de mi cielo interno"

Deseo que todos esos velos grises que nos impiden ver el verdadero camino hacia la felicidad, no me aparten de este sendero que me ayuda a conocerme a mí misma cada día un poco más.

Porque somos libres de deshacer cuando queramos y porque todo es transitorio...



Palabras de... una princesa*