Por ejemplo

Por ejemplo, un beso de agua que avive las ascuas de un fuego casi extinto.
Y ponerle nombre al viento para llamarle y empatizar con él.
Por ejemplo, un techo abuhardillado y languidecer en la cama contemplando mi estrella a través de la ventana.
Sentir el agua ardiendo resbalar por las curvas de mi espalda. Sentir ese calor que casi quema.
Por ejemplo, tocar tu alma con una canción susurrada. Y volar, volar despierto con el ocaso alumbrando nuestro lecho.
Una marea que me atrapa y me lleva. Me lleva a la deriva, a la deriva que se pierde en tus caderas.
Y unos cuantos renglones torcidos y compartir una copa con un ornitorrico en un bar.
Por ejemplo, la lluvia. Sentir que no pesas bajo el agua, asomar la nariz y reir porque las gotas frías relajan tu cabeza.
Y deshojar una margarita y que la respuesta sea "sí".
Por ejemplo, respetar tu espacio en la cama y por ejemplo... tú, siempre fuiste tú.

Palabras de... una princesa]

El fantasma del pasado

¿Qué tiene de cierto la frase "Cualquier tiempo pasado fue mejor? Para mí, ninguna.
Las diferentes etapas que vivimos constituyen un capítulo más del libro de nuestra vida que no merece ser releído para lograr adivinar la continuación del siguiente.
El hecho de que nuestro presente tarde en forjarse es síntoma de que aún no estamos preparados para el futuro. Y los intentos fallidos por despegar son sólo el entrenamiento para poder volar sin lastres.
Avanzar no es pensar en lo que pudo ser y no fue. Evolucionar es sentirse orgulloso de lo que uno es y superar las inseguridades que una vez tambalearon los latidos de nuestro corazón.
Soñar no es un lujo que nos podamos permitir sino la tortura que amarga el sabor del día a día. Si miramos atrás, no podremos mirar el presente ni intuir el futuro que, poco a poco, se va acercando.
Palabras de... una princesa*

Vidas cruzadas

Shhhhhhhh... Shhhhhhhhh! Cierra los ojos y escucha... sólo escucha...

Palabras de... una princesa.

Borrador

[Anoche fue una noche Mágica: "la noche de San Juan".
En realidad, llevo dos noches exiliada en un rincón de Madrid, intentando salir de una burbuja sin aire, de un laberinto enmarañado.
Escribí en una servilleta de papel aquello que me quemaba por dentro, aferrándome al deseo de que realmente se esfumara. Salté las ascuas de lo que fue una pequeña hoguera para purificar mi alma (no me apetecía jugarme la vida jej) y deseé con todas mis fuerzas volver a ser yo feliz, sin miedos, sin nudos, con calma, con equilibrio, con esas ganas de comerme el mundo que tanto me caracterizan.
Poco a poco, tomando pequeñas decisiones, iré encontrando la llama que me ilumine a mí misma. Tengo ganas de empezar de nuevo. Encontrar un mundo lleno de positividad, alegría y optimismo sin bajones ni tapujos
No sé cuál es la fórmula. Solo yo puedo encontrarla. Sólo yo puedo asumir riesgos en los que puedo ganar o perder. Merece la pena intentarlo. Merece la pena buscar el Sol.]

Palabras de ... una princesa*

just a perfect day

Yo sólo deseo un día perfecto.

Principio de la ley de simpatía

"- La ley de la simpatía es uno de los fundamentos de la magia.  Establece que cuanto más parecidos son dos objetos, mayor es su relación simpática. Cuanto mayor es la relación, más fácilmente se influencian uno a otro."
Palabras de... "El nombre del viento" (por Patrick Rothfuss).

Receta para perder el MIEDO

Una vieja amiga ha venido a verme después de muuuuucho tiempo y ha traído consigo un pequeño regalo. Se trata de un libro muy singular que me ha arrancado más de una carcajada. Ella siempre me regala libros muy interesantes como éste.
LA CUEVA EN LA QUE NUNCA ENTRA NADIE
El miedo está siempre escondido porque es muy asustadizo. A veces se esconde tanto que no sabes por qué tienes miedo [...]. Cuando el miedo nació, ayudaba a protegerse de los posibles peligros, pero nuca iba solo: le acompañaba la sensatez y la lógica, dos primas poco divertidas y muy amigas. Un día se fue el miedo solo, sin esperarlas. En mitad del camino el viento del norte le rozó por la espalda: se asustó tanto que se volvió inmenso como una montaña y se escondió dentro de sí mismo. Fue entonces cuando se convirtió en cueva. El miedo, cuanto más se escondía, más profundo se vuelve y menos sirve para protegerse. Por eso nunca hay que dejarlo solo.
 Receta para perder el miedo:
1. Tres rugidos de león. Hay que enfadar al león para que ruja. Si no vives cerca del zoológico, puedes rugir tú mismo.
2. Medio kilo de lágrimas de fantasma. Pregúntale a tu abuela si conoce alguno.
3. Un pellizco de melancolía de ogro. Son difíciles de econtrar, suelen vivir en los cuentos, aunque podemos tener alguno de vecino.
4. Cantar en voz alta. Al miedo le da mucha rabia.
5.  Hacer una mermelada y tomarla con rebanadas de gritos.
 P.D.: ¡Felices Reyes!
Palabras de... "Recetas de lluvia y azúcar" (por E. Manzano y M. Gutiérrez).